viernes, 6 de mayo de 2016

Recopilación final

Terminando el curso "Tutores para la formación en Red", toca hacer una recopilación final de todo lo aprendido a lo largo del mismo.

En el primer bloque de contenidos, E-learning, tuvimos que reflexionar sobre las competencias para la tutoría en línea. Yo hice referencia a las funciones del tutor virtual, imprescindible punto de partida si queremos tutorizar un curso en Red. La siguiente imagen, que podéis encontrar en https://nuevosroles.wikispaces.com/CONCLUSIONES bajo licencia Creative Commons Attribution Share-Alike 3.0, venía a resumir lo que pienso que deben ser las funciones de un tutor on-line:



También fueron muy interesantes algunas de las comunidades de aprendizaje que los compañeros dieron a conocer en la actividad correspondiente como, por ejemplo, Edmodo o Busuu.

En el segundo bloque de contenidos, Tutoría en Red, tuvimos la oportunidad de trabajar colaborativamente con otros compañeros del curso. Había que reflexionar sobre los tipos de participantes que podemos encontrar en los cursos de formación en Red, así como cuál debería ser la intervención de los tutores ante este tipo de alumnado; cómo debería ser la reacción del tutor y cuándo debería intervenirse.

Yo propuse clasificarlos en función de diversos criterios, como, por ejemplo, el acceso que realizan a la plataforma, si participan o no en los foros, si realizan o no las actividades... Me centré en el último criterio, también derivado en mi propia experiencia como tutor en el Bachillerato online, y destaqué cuatro tipo de participantes:
  • Ordenado: aquel participante que realiza las actividades de manera ordenada, siguiendo las indicaciones de entrega y los plazos establecidos.
  • Despistado: el participante no controla bien los tiempos de entrega de las actividades; escribe frecuentemente que se ha olvidado o se ha confundido con los plazos, pidiendo abrirlos de nuevo.
  • Desaparecido: sería el participante que comienza el curso, entrega una o dos actividades pero deja de hacerlas hasta desvincularse por completo del curso.
  • Tardón: participante que entrega siempre las actividades a última hora, en el período de gracia que se suele conceder, notándose que se han hecho deprisa y corriendo, lo que demuestra falta de planificación por parte del mismo.
En cuanto a la intervención de los tutores ante esta tipología de alumnos, propuse las siguientes acciones:
  • Felicitar a los alumnos ordenados cuando entregan las actividades siguiendo el formato especificado y en el plazo establecido.
  • Para alumnos despistados, avisar de que el plazo de las tareas está a punto de cumplirse.
  • Para los alumnos desaparecidos, mandarles mensajes tanto a través de mensajería interna como a sus correos personales, para comprobar que realmente los reciben. Lo ideal sería recibir algún tipo de explicación de ese comportamiento.
  • Para los alumnos tardones, explicar las necesidad de una buena planificación, que las actividades requieren su plazo de maduración y que la improvisación suele traer consecuencias.
La puesta en común con los compañeros, y el consenso al que llegamos a la hora de elaborar el documento final, fue bastante enriquecedor.

También en este bloque, los participantes del curso tuvimos que elaborar un glosario de herramientas para la tutoría en línea. Yo contribuí con la herramienta Piktochart, para realizar infografías. Asimismo, en dicho glosario colaborativo pude conocer otras herramientas que desconocía.

En el tercer bloque de contenidos, Curación de contenido y dinamización, además de volver a permitirnos trabajar en otra actividad colaborativa, tuvimos que reflexionar, entre otras cuestiones, sobre las cualidades humanas que debe tener un tutor virtual. Debíamos responder a las siguientes preguntas: Un tutor de cursos de formación en red del INTEF, para ser un buen profesional, ¿qué cualidades humanas y profesionales tiene que tener? ¿Tiene que ser un buen comunicador y motivador, saber escuchar, tener empatía o más bien tener autoridad y ser muy competente tecnológicamente? ¿O ambas cosas?

En primer lugar, respecto a las competencias profesionales, comenté que los tutores virtuales necesitaban poseer unas competencias y habilidades para dar respuesta a las necesidades y a las diferentes tareas que se le presentan a lo largo de su rol como profesor-tutor. En este sentido, cité a Barker (2002), autor que establecía un conjunto de competencias que debería poseer un tutor online al llevar a cabo un proceso formativo a través de Internet, y que eran las siguientes:

A) Competencias pedagógicas:
- Profundizar / investigar temas.
- Estructurar el conocimiento.
- Diseño de tareas individualizadas para el autoaprendizaje.
- Diseño de actividades de trabajo en grupo.
- Formular estrategias de valoración.
- Guiar, aconsejar y proporcionar feedback.

B) Competencias técnicas:
- Utilizar adecuadamente el correo electrónico.
- Saber dirigir y participar en comunicaciones asincrónicas.
- Diseñar, crear y controlar las salas de chat sincrónicas.
- Usar el software con propósitos determinados.

C) Competencias organizativas:
- Seleccionar y organizar a los estudiantes para realizar actividades grupales.
- Establecer estructuras en la comunicación online con una determinada lógica.
- Organizar a los estudiantes teniendo en cuenta sus datos geográficos.
- Recopilar y archivar los trabajos de los estudiantes para su posterior valoración.
- Organizar las tareas administrativas.

En segundo lugar, respecto a las cualidades humanas, comenté las siguientes cualidades:
  • Honestidad, especialmente frente a las expectativas que el alumnado tiene y puede conseguir con la realización del curso.
  • Cordialidad y paciencia, para lograr que el estudiante se sienta respetado y a gusto con el proceso que desarrolla.
  • Respeto, de tal modo que no debe demostrar que es un ser superior, que conoce todas las respuestas, siendo al mismo tiempo crítico, tratando al estudiante con madurez y equilibrio, haciéndole ver cuáles son sus errores para que puedan corregirse y superarse.
  • Escucha activa, haciendo saber a la otra persona a través de sus acciones que “se está escuchando”, que se le está dando respuesta a sus exigencias o que se están canalizando sus dudas, de manera que el estudiante se sienta atendido.
Finalmente, en cuanto la última cuestión, opiné que las cualidades profesionales y humanas deberían complementarse. De nada serviría ser muy competente tecnológicamente si se es incapaz de motivar a los alumnos, de hacerles llegar mensajes de apoyo y prestarles una atención personal y particular a cada uno de ellos y de ser flexible antes los distintos problemas que se le puedan plantear. También consideré que es difícil encontrar una receta única para los distintos procesos de tutorización virtual, pues cada caso, cada curso, cada grupo, cada contexto, tiene sus propias características que lo hacen único y diferente.

En el cuarto bloque de contenidos, "Evaluación del aprendizaje", tuvimos que enfrentarnos a evaluar tareas y a realizar un informe final de tutoría, para terminar con la reflexión final que encontraréis en el post anterior.

Como conclusión, la tutoría online se nos presenta siempre como un reto, cada vez distinto. No hay recetas para tutorizar, para esa travesía que supone llevar al alumnado a la consecución de los objetivos del curso. La tutoría online, como la presencial, tiene sus particularidades, y este curso nos ha aportado herramientas y conocimientos para afrontarlas.

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